martes, 13 de abril de 2010

Ágora. Una crítica del fanatismo


"Yo creo en la Filosofia" dijo Hipatia, la protagonista de la película Ágora al ser interrogada sobre sus creencias. No tenemos muchas oportunidades de contemplar una película tan interesante en la que una mujer dedicada a la filosofía aparezca como protagonista. No es habitual tampoco encontrarnos con una película dirigida por un director español, Alejandro Amenábar, que refleje la espectacularidad de las producciones de Holliwood, mostrando al mismo tiempo la peculiaridad de las relaciones humanas y los detalles de una historia no siempre recordada.
Más que una crítica al cristianismo, la historia relatada por Amenábar representa un rechazo del fanatismo. Los fanáticos aparecen en la película bajo la forma de los parabolanos, pero su figura nos recuerda el furor de las masas enloquecidas en la época del Terror de la Revolución francesa, el odio contra la humanidad que vertieron los dirigentes nacis o los actos terroristas de los integristas islámicos. El fanatismo se ha amparado bajo diferentes credos -e incluso bajo alguna forma de ateísmo- y se ha desplegado en épocas muy diferentes, haciendo ver en cada momento que existe una y sólo una forma de ser persona. Frente al estrecho molde diseñado por los fanáticos, Hipatia y la Biblioteca de Alejandría simbolizarían el debate, el diálogo, la pluralidad de pensamientos y opiniones... En definitiva, Hipatia entroncaría con la esencia de la Filosofía, tal como fue comprendida por el maestro Sócrates en el siglo V a. C. Gracias Amenábar. Yo también creo en la Filosofía.

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